La fruta del dragón

La fruta del dragón, también conocida como pitahaya, es procediente del continente americano y de la familia del cactus. Su apariencia hace parecer que se haya teletransportado de una película de ciencia ficción gracias a sus colores rosa fluorescente, largos tallos y y escasos pinchos. De las flores es de dónde surge el fruto que necesita un apoyo vertical firme para crecer. Mientras que va creciendo, también puede adoptar un color amarillento. Su planta es hermafrodita y se va deshidratando a medida que pasa el día y por la noche es cuando se abre. Al ser hermafrodita, se autofecunda, no obstante también se puede cruzar, siendo los murciélagos los principales polinizadores. Desde este momento, hasta la recolección suelen pasar 8 meses.

Originalmente, fue descubierta por los conquistadores españoles en las zonas más tropicales del América, pero también está extendida en el sureste asiático y otros países con climas cálidos y secos. También es resistente a las sequías y se suele alimentar de los árboles próximos gracias a su humedad. En España se empezó a cultivar en las Islas Canarias y hoy en día podemos destacar los cultivos en Almería, Sevilla, Huelva…

Por otro lado, en cuanto a su valor nutricional podemos mencionar que no es muy rica en proteínas y grasas. Es bastante rica en fibra y agua y muy rica en antioxidantes y vitaminas como la A y C. Hay hasta cuatro variedades de este tipo de fruta según el color de su pulpa. Puede ser de color blanca, púrpura o con el exterior amarillo y la pulpa blanca.

El que proporciona frutos rojos es el más atractivo de todos pero es bastante delicado y no soporta bien el transporte. El de color amarillo en cambio, se comercializa el que más gracias a su resistencia y su sabor, superior al de las otras variedades

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